Puede que suene paradójico, pero pese a que soy de las que tratan de no usar mucha manteca a la hora de cocinar, cada vez la empleo más en la cocina. Pareciera ser un sin sentido, pero lo cierto es que la manteca tiene muchos usos inesperados, usos que fui descubriendo de a poco y que quiero compartir contigo.
- Evita el moho en el queso. ¿Hiciste una tabla de quesos para tus amigas y te quedó un pedazo? Todas sabemos cómo el queso duro y semiduro se llena rápidamente de moho una vez cortado, pero es justo en ese momento cuando la manteca es nuestra gran aliada: úntala en la parte de la corteza del corte, es decir, en la parte del queso que no es cáscara y éste se mantendrá fresco por más tiempo.
- Mantiene limpia mi cocina mientras hago pastas. Escenario: Tengo la olla con el agua hirviendo y los fideos en cocción y siempre, en el segundo en el que me descuido, se rebasa el agua y mi cocina es un chiquero. Sabes de qué te hablo, ¿no? A partir de ahora evítalo agregándole una cucharada de manteca al agua. Genial.
- Te ayuda a cortar “lo pegajoso”. El brownie es una de mis especialidades pero cortarlo… es otro tema (para la tercera porción ya tengo todo el cuchillo lleno de trozos de brownie pegados y se me hace imposible seguir cortando). El truco está en untar el utensilio con manteca y listo, inconveniente solucionado.
- Quita las marcas de agua de la madera. Incluso apoyando los vasos sobre un mantel, muchas veces quedan sobre la mesa de madera de la cocina las marcas circulares. No sabía bien cómo sacarlas hasta que una amiga me enseñó a quitarlas frotándoles manteca. La idea es dejarla actuar durante toda la noche y limpiar en la mañana. La mesa queda como nueva.
- Mantiene fresca la cebolla. Si tu preparación requería media cebolla, conserva por más tiempo la otra mitad haciendo lo mismo que con el queso: unta la parte del corte con manteca.
