Colocar el pollo entre dos pedazos de pergamino.
Aplanar
el pollo con un rodillo. Colocar 100 gr. de harina, el huevo y pan
rallado en tres recipientes separados, y retirar cuidadosamente el pollo
del papel, colocar el pollo en primer lugar en la harina, seguido por
el huevo y por último por el pan rallado.
Asegurarse de que el pollo se cubra de manera uniforme.
Colocar
una bandeja poco profunda a fuego medio-alto y agregar suficiente
aceite vegetal para freír el pollo, alrededor de una pulgada.
Freír
hasta que estén dorados, unos 4 minutos. Con mucho cuidado, usando
pinzas, retirar el pollo del aceite, colocar en una bandeja de horno y
reservar.
Precalentar
el horno a 180, y empezar a hacer la salsa. En una cacerola mediana a
fuego medio, agregar la mantequilla y dejar que se derrita. Una vez
derretida, agregar la harina y mezclar hasta que todo se incorpore.
Apagar
el fuego y comenzar a batir agregando la leche hasta que se incorpore y
la salsa haya espesado. Salpimentar a gusto. Colocar sobre el pollo una
capa de las rodajas de mozzarella.
Verter
la salsa bechamel sobre la mozzarella y cubrir con el queso rallado.
Colocar en el horno caliente durante unos 12 minutos hasta que el queso
es limoso y el pollo esté bien cocido.